Robot líquido real: el T-1000 de ‘Terminator 2’ ya está aquí

Científicos surcoreanos desarrollan un robot líquido capaz de cambiar de forma, penetrar obstáculos y fusionarse como en la ciencia ficción.

El mundo de la ciencia acaba de dar un paso que parecía exclusivo del cine. Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Seúl ha desarrollado un robot líquido con habilidades que recuerdan inevitablemente al temible T-1000 de Terminator 2. Aunque por ahora no está diseñado para cazar a John Connor, su capacidad para cambiar de forma, atravesar obstáculos y recomponerse tras sufrir daños lo convierten en un avance que podría revolucionar la robótica tal y como la conocemos.

El proyecto está liderado por Ho-Young Kim y Hybeon Jeon, quienes se inspiraron en el comportamiento de las células biológicas, capaces de dividirse, fusionarse y asimilar sustancias externas. Este concepto fue trasladado al campo de la llamada robótica blanda, un área que prioriza materiales flexibles y adaptables frente a las estructuras rígidas tradicionales. El resultado es un robot líquido compuesto por un núcleo fluido recubierto de partículas hidrófobas, lo que le permite mantener su integridad incluso bajo presión, después de caídas desde altura o en entornos hostiles.

A diferencia de un robot convencional, esta tecnología no solo puede moverse en distintas superficies, sino también atravesar rendijas o espacios muy estrechos, para luego recuperar su forma original. En las pruebas realizadas, el robot líquido demostró que podía absorber agentes externos, como sustancias químicas peligrosas, para aislarlas y retirarlas de manera segura, lo que abre posibilidades en áreas como la medicina y la gestión de residuos. Según los investigadores, su recubrimiento especial le otorga resistencia al agua y a impactos, además de la habilidad para expandirse o dividirse en partes más pequeñas que luego pueden volver a unirse.

Los posibles usos son amplios y ambiciosos. En medicina, se podría emplear para entregar fármacos directamente en zonas específicas del cuerpo o asistir en intervenciones mínimamente invasivas. En operaciones de rescate, su capacidad para explorar huecos inaccesibles lo convertiría en una herramienta vital para encontrar personas atrapadas. Incluso en la industria, un robot líquido podría inspeccionar maquinaria compleja sin necesidad de desmontarla por completo.

robot líquido

Aunque las comparaciones con el T-1000 son inevitables, el equipo insiste en que el desarrollo no busca fines militares, al menos en esta etapa. La referencia cinematográfica, sin embargo, ha capturado la imaginación del público. En foros y redes sociales abundan comentarios que combinan fascinación y cierta inquietud, conscientes de que avances así nos acercan cada vez más a tecnologías que antes parecían imposibles.

El funcionamiento de este robot líquido también tiene un componente de control sofisticado. Los científicos han logrado manipular su movimiento utilizando ultrasonidos, lo que les permite guiarlo con precisión y ajustar su velocidad. Esta capacidad de dirección remota es clave para su aplicación práctica, ya que en entornos médicos o industriales se necesitaría un control absoluto para evitar riesgos.

A pesar de los avances, los propios creadores reconocen que queda un largo camino por recorrer antes de que este tipo de tecnología esté lista para un uso cotidiano. Los retos incluyen mejorar la autonomía, miniaturizar el sistema y garantizar su funcionamiento en condiciones reales más extremas. Sin embargo, el ritmo de los progresos es prometedor y apunta a que, en un futuro no tan lejano, podríamos ver robots líquidos desempeñando tareas que hoy parecen imposibles.

El logro de la Universidad Nacional de Seúl es un recordatorio de cómo la ciencia puede inspirarse en la ficción para luego devolvernos resultados tangibles. Lo que James Cameron imaginó en 1991 como un villano imparable ahora empieza a materializarse, no para destruir, sino para salvar vidas y mejorar procesos. Tal vez no estemos ante el nacimiento de Skynet, pero sí frente a una innovación que podría redefinir la manera en que interactuamos con la tecnología. El robot líquido ya es una realidad, y su historia no ha hecho más que empezar.