Parálisis del Sueño: El Escalofriante Testimonio Real de un Joven en Argentina

El nombre del protagonista no será nombrado para preservar su identidad. Este es su testimonio real sobre dos sucesos que marcaron su vida para siempre.

En 2025, un hombre argentino de 36 años, actualmente residente en España, decidió romper el silencio y relatar públicamente una experiencia de parálisis del sueño que vivió a sus 19 años, en la casa de su padre, en Buenos Aires.
Lo que está a punto de contar no es un relato inventado ni una historia para asustar: es un suceso que lo hizo replantearse por completo la naturaleza de la realidad.

El lugar donde todo ocurrió

San Martin – Buenos Aires – Argentina

La habitación del joven medía aproximadamente 5 por 4 metros. Su cama estaba ubicada junto a una ventana que daba al patio, protegida por barrotes y un mosquitero, como es común en Argentina por motivos de seguridad. Frente a la cama, un televisor. Junto a éste, un placar empotrado y, al lado de la cama, un sillón.
La puerta de la habitación era de madera vieja, tenía un defecto: en días de viento se abría sola, y con humedad se trababa. Para evitar intrusiones o accidentes, se le había colocado un pasador por dentro, lo que hacía imposible que alguien entrara si era cerrada por dentro o sin romperlo. Por la ventana, escapar o entrar era impensable.

La casa era pequeña, de una sola planta. La habitación de su padre y su pareja estaba frente a la suya. Luego, el living y la cocina. Un hogar tranquilo… al menos hasta esa noche.


Primer suceso: Parálisis del sueño y un peso invisible

La primera experiencia ocurrió a las 3 de la madrugada. No sabe por qué este horario se asocia con lo paranormal, pero esa fue la hora exacta.

Se despertó boca abajo. Al principio, sintió algo extraño en las piernas, como si empezaran a hundirse en la cama. Un peso, suave al inicio o como si lo estuvieran hundiendo dentro de la cama, como si tuviera un peso por encima que lo apretara contra la cama. Que lentamente se desplazaba hacia arriba, inmovilizándolo por completo. Quiso moverse, pero su cuerpo no respondía. La desesperación creció.

Ese peso no era como una manta pesada o un calambre: se sentía… vivo. La presión llegó hasta su espalda. Y entonces, en un instante de lucidez, su mente formuló un pensamiento que lo aterrorizó:

“Es como si hubiera alguien encima mío… pero.”

Siente como un peso en particular, y lo único que puede hacer es solamente pensar en ese peso, y no sabe porque empieza a sentir como si tuviera a alguien encima de el, ahora recuerden al habitación esta cerrada absolutamente nadie puede entrar, no hay llave y solo se cierra desde adentro desde donde esta el.

Parálisis del Sueño

Este peso lo hace pensar en si tuviera a alguien arriba pero no solamente alguien sino algo y no demasiado pesado si no lo suficiente para saber que no es normal, empieza a desesperarse por que no puede dejar de pensar y esto pasa en un solo segundo en donde pienso que ese peso no puede ser de otra cosa que no sea un niño.

En ese momento, escuchó, pegado a su oído, una respiración suave, seguida de un “aaaaaaah” lento y escalofriante. Esa sensación lo hizo recuperar el control de su cuerpo. De un salto, se incorporó, y fue corriendo y encendió la luz y buscó desesperadamente algo en la habitación… pero no había nadie.

Gritó por su padre, que llegó medio dormido. Le explicó lo sucedido, pero él lo atribuyó a una pesadilla. El joven sabía que no fue una pesadilla, eso había sido real y no entendía que había pasado. Esto había sido el final de el primer suceso.


Segundo suceso: La sombra del sillón.

Solo tres noches después, a la misma hora —las 3:00 a.m.—, algo volvió a ocurrir.

Ya te contamos de como era el cuarto y que tenia un sillón al lado de la cama, hoy en muchos sitios se ve que como advertencia no es aconsejable poner un asiento en frente de nuestras camas por que es de alguna manera que se invitan a espíritus a ese lugar, lo mismo con espejos.

Esa noche dormía boca abajo, mirando hacia la pared. La oscuridad llenaba la habitación, pero sus ojos ya se habían acostumbrado. El ojo humano al estar en una habitación oscura si hay aunque sea una pequeña luz puede adaptarse y ver las silueta de las cosas a su alrededor. Un tenue resplandor entraba por la ventana, suficiente para distinguir las formas de los muebles.

Giró la cabeza hacia el lado opuesto y lo vio: una silueta negra, perfectamente humana, sentada en el sillón junto a su cama.

No era una sombra cualquiera. Su contorno era sólido, definido, pero completamente oscuro. En esos dos segundos que la observó, su mente trataba de encontrar una explicación… hasta que la figura giró lentamente la cabeza hacia él.

El joven sintió que esa presencia se había dado cuenta de que estaba siendo observada. Sin previo aviso, la silueta se levantó y comenzó a caminar hacia él con pasos apresurados. La distancia entre el sillón y la cama era de apenas cuatro o cinco pasos, y al tercer paso, el terror lo dominó.

No estaba paralizado como la vez anterior. Esta vez pudo reaccionar: se cubrió completamente con las sábanas, temblando, mientras su mente se aferraba a una única idea: “Esto no es real… no puede ser real.”

Rezando un Padre Nuestro, esperó. Los minutos parecieron horas. No se atrevía a mirar. Finalmente, cuando la luz del amanecer empezó a filtrarse, reunió valor y destapó su rostro. No había nada.


Parálisis del sueño o encuentro paranormal: ¿Qué fue lo que viví?

En 2006, la información sobre la parálisis del sueño no era tan conocida como hoy. Este fenómeno, estudiado por la neurociencia, ocurre cuando el cerebro despierta antes que el cuerpo, generando una incapacidad temporal para moverse. Durante ese estado, es común experimentar alucinaciones visuales, auditivas o táctiles, muchas veces con una sensación de presión en el pecho o la espalda.

La ciencia lo atribuye al estrés, la falta de sueño o cambios bruscos en los hábitos de descanso. Sin embargo, en este caso, el joven asegura que en ese momento de su vida no vivía bajo presión: trabajaba en una fábrica de temporada, tenía amigos, salía los fines de semana y llevaba una vida normal y feliz.

“No tenía ningún interés por lo paranormal, no estaba sugestionado… y sin embargo, vi lo que vi y sentí lo que sentí.”

Desde aquella noche, cree que hay algo más allá de lo que podemos comprender, algo que no se limita a explicaciones científicas.

La explicación científica puede dar cuenta de la inmovilidad, de la presión en el cuerpo y de las alucinaciones visuales, pero ¿qué hay de la sensación de ser observado, de la respiración junto al oído, de la sombra que parecía reconocerlo?

Casos similares se han contado en distintas partes del mundo: jóvenes y adultos que despiertan en plena oscuridad con la sensación de un peso sobre el pecho, presencias inexplicables frente a ellos, sonidos que nadie más escucha… y, como en este relato, ninguna puerta abierta, ninguna intrusión posible.

Quizás lo que experimentamos en la parálisis del sueño es solo la punta de un iceberg de lo que no comprendemos. Algo que nos recuerda que nuestra realidad tiene límites y que, más allá de lo que vemos y tocamos, puede existir un mundo que la ciencia aún no ha podido explicar.